LA REFORMA

 

La Reforma se apoyaba en tres consignas:

- solus Christus
- sola Scriptura
- sola gratia

 

Se quiere demostrar la soberanía total de Dios: la única mediación de Cristo (1 Tim 2,5) sin necesidad de la intercesión de los santos, la única autoridad de la Palabra de Dios escrita sin necesidad de interpretarla de acuerdo con la Palabra de Dios transmitida oralmente y sin la garantía servidora del Magisterio, y la salvación de Cristo por su gracia y mediante el bautismo sin necesidad de que nuestras obras agraden a Dios.

Había que dejar el culto a los santos defendido por el Concilio II de Nicea efectuado en el año 787, representado por iconos e imágenes, los sacramentos que no aparecían claramente en los escritos neotestamentarios se consideraban solo como acciones de la Iglesia, y la justificación por la fe hacía innecesarias las obras del cristiano como fruto de la cooperación humana.

Estos aspectos negados por los reformadores fueron, por tanto, subrayados por el Concilio de Trento (1545-1563).

La Reforma iniciada en el siglo XVI también llegó a los países escandinavos y a las islas británicas, pero no logró penetrar en España, debido a la catolicidad de los reyes y la adhesión del pueblo al Obispo de Roma, profesándose "católicos, apostólicos y romanos".

La Reforma protestante después del siglo XVI se convierte en un abanico de corrientes según el reformador, algunos luteranos y otros calvinistas, o algún aspecto a resaltar, por ejemplo; tenemos los bautistas, que subrayan la importancia del bautismo de adultos y su compromiso personal, o los adventistas, que enfatizan la segunda venida del Señor y su compromiso misionero, aunque estos últimos no comparten por  el compromiso ecuménico.